Convector eléctrico: calor silencioso y la alternativa fija más barata
El convector no tiene ventilador, no tiene aceite, no tiene fluido y casi no tiene electrónica. Una resistencia dentro de una carcasa con rejillas: el aire frío entra por abajo, se calienta al pasar por la resistencia y sale por arriba por su propio peso. Ese mecanismo tan simple explica sus dos virtudes (silencio absoluto y precio bajo) y sus dos límites (tarda en notarse y no acumula calor).
Convección natural: por qué tarda 15 minutos y por qué eso está bien
En un termoventilador el aire se calienta a la fuerza y te llega a la cara en segundos. En un convector el movimiento lo genera solo la diferencia de densidad entre el aire frío y el caliente, así que la estancia se calienta de abajo arriba de forma progresiva y sin corrientes. La temperatura tarda entre 15 y 20 minutos en subir de forma perceptible en una habitación de 12-15 m², pero cuando lo hace se reparte de manera mucho más uniforme y sin la sensación de aire seco en la cara.
La otra consecuencia: al no mover aire, no levanta polvo ni ácaros. Es una razón real para elegirlo en dormitorios y en casas con alergias, no un argumento de folleto.
Los mejores convectores eléctricos de 2026
Mejor global
Orbegozo RAD 2010
8,5
2.000 W · 3 potencias
Termostato mecánico
Pie y soporte de pared
El convector de referencia por relación calidad-precio en España. Formato bajo ventana, tres tramos de potencia y la opción de fijarlo a la pared si vas a dejarlo puesto.
Acabados y termostato de otra liga, con función turbo para el arranque. La protección frente a salpicaduras lo hace apto para un baño amplio con distancias respetadas.
Formato panel plano para colgar, con control por móvil y programación horaria. Es la forma más limpia de tener calor fijo en un salón sin un radiador voluminoso.
Se aplica la regla general del sitio: 80-100 W por m² en estancia normal aislada. Con la luz a 0,15 €/kWh, estos son los números:
Potencia
Estancia que templa
Coste/hora a tope
Coste/hora real con termostato
4 h/día durante 30 días
1.000 W
Hasta 10 m²
0,15 €
0,07-0,09 €
9-11 €
1.500 W
12-15 m²
0,23 €
0,10-0,14 €
12-17 €
2.000 W
Hasta 20 m²
0,30 €
0,14-0,18 €
17-22 €
La columna que importa es la cuarta. Un convector no está encendido de forma continua: una vez alcanzada la consigna, el termostato lo corta y lo vuelve a arrancar, con un ciclo de trabajo típico del 40-60 % en una habitación decente. Por eso las cifras reales bajan casi a la mitad. Puedes ajustar el cálculo a tus horas en la calculadora de consumo y afinar los vatios en la guía de potencia necesaria.
Termostato mecánico o electrónico: la diferencia real
Mecánico (bimetálico)
Electrónico / digital
Precisión
±2-3 °C
±0,5 °C
Ajuste
Rueda sin grados, a ojo
Temperatura exacta en pantalla
Programación
No
Diaria o semanal según modelo
Ruido
Clic audible en cada ciclo
Silencioso
Sobreprecio
—
20-40 € más
Ahorro estimado
—
5-10 % por menos sobrecalentamiento
Traducción práctica: si el convector va a estar en un pasillo o de apoyo puntual, el mecánico sobra y es más barato. Si va a ser la calefacción fija de una habitación durante todo el invierno, el electrónico con programación se paga solo en dos temporadas, sobre todo porque evita que la sala oscile tres grados arriba y abajo.
Bajo ventana o panel de pared
Los dos formatos hacen exactamente lo mismo, cambia dónde y cómo se instalan:
Bajo ventana: alargado, bajo (unos 40-45 cm), con pies o soporte mural. Es el formato correcto porque corta la corriente de aire frío que cae por el cristal antes de que cruce la habitación.
Panel plano: más alto y estrecho, pensado para colgar en una pared libre. Estéticamente mejor en salones y suele venir con la electrónica más completa.
En ambos casos necesita aire libre por abajo y por arriba: un convector encajado detrás de un sofá o dentro de un mueble deja de convectar y se limita a radiar un poco por el frontal. Si te decides por la instalación fija en pared, compáralo con las otras opciones en calefactores de pared.
Contra qué compite
El convector ocupa un hueco muy concreto: es la forma más barata de tener calor eléctrico fijo y silencioso en una habitación. Por encima, el emisor térmico añade inercia y programación semanal por bastante más dinero. Por el otro lado, el radiador de aceite ofrece inercia sin electrónica, pero pesa mucho más y tarda todavía más en arrancar. Y frente al termoventilador de toda la vida, el cara a cara con datos está en convector vs termoventilador.
Si tu criterio principal es la factura, ten en cuenta que ningún aparato eléctrico rinde por encima de 1 kWh de calor por kWh consumido: lo que cambia es cómo lo reparte y cuánto tiempo lo mantienes encendido. Lo explicamos sin marketing en calefactores de bajo consumo.
¿Cuánto te va a costar al mes según tus horas de uso?
Un convector de 1.500 W cuesta 0,23 € por hora a plena potencia con luz a 0,15 €/kWh. La cifra real es menor porque, una vez alcanzada la temperatura, el termostato lo mantiene encendido solo el 40-60 % del tiempo: en la práctica, unos 0,10-0,14 € por hora en una habitación normal aislada. No consume ni más ni menos que cualquier otro aparato eléctrico de la misma potencia.
¿Es mejor un convector o un termoventilador?
Depende de cuánto tiempo lo vayas a tener encendido. El termoventilador calienta en menos de un minuto y es mejor para golpes de 15-30 minutos, pero hace ruido y remueve el polvo. El convector tarda 15-20 minutos y da un calor estable y silencioso: gana en sesiones largas, dormitorios y despachos. Si sumas más de dos horas seguidas al día, convector.
¿Se puede dejar un convector encendido toda la noche?
Sí, es de los pocos formatos pensados para eso: no lleva ventilador, no emite luz y su superficie ronda los 70-90 °C, muy lejos de la incandescencia de un halógeno. Aun así, respeta 30 cm libres por encima y por delante, no lo tapes con ropa y usa el termostato en la posición mínima que te resulte cómoda en vez de dejarlo a tope.
¿Dónde se coloca un convector?
Bajo la ventana o en la pared más fría de la habitación. Puede parecer contraintuitivo, pero ahí es donde se genera la corriente de aire frío que baja por el cristal, y el convector la corta antes de que recorra la estancia. Nunca lo pongas detrás de un sofá, de una cortina larga ni dentro de un hueco cerrado: si el aire no entra por abajo y sale por arriba, el convector deja de funcionar.