Todos los calefactores domésticos que verás en tiendas son eléctricos, pero bajo esa etiqueta conviven siete tecnologías con comportamientos muy distintos. Esta guía te sitúa cada una, te dice cuánto cuesta de verdad tenerla encendida y te lleva al ranking que corresponde a tu caso.
Ningún calefactor eléctrico es «más eficiente» que otro. En todos, la totalidad de la electricidad que entra acaba convertida en calor dentro de la habitación: 1 kWh consumido son 1 kWh de calor, tanto en un termoventilador de 15 € como en un emisor de 300 €. No hay pérdidas por humo ni por chimenea, como sí ocurre con el gas.
Lo que cambia entre tecnologías son otras dos cosas, y esas sí valen dinero:
Cómo reparten el calor. Un halógeno lo lanza en línea recta sobre tu cuerpo; un termoventilador lo mete en el aire; un radiador de aceite lo almacena y lo suelta despacio. Si el calor va donde no estás, has pagado por nada.
Cuántos minutos los tienes encendidos. Ahí está el 90 % de la factura. Un aparato con buen termostato cicla y consume la mitad; uno de todo o nada tira los 2.000 W durante toda la sesión.
Por eso la etiqueta «bajo consumo» de muchos productos es publicidad: lo que hay son aparatos que necesitan estar menos tiempo al máximo. Lo desmontamos con cifras en calefactores de bajo consumo.
Los 7 tipos, comparados para decidir
La taxonomía completa, con cortes y subtipos, está en tipos de calefactores. Esta tabla es la versión de compra: qué elegir según lo que vayas a hacer con él.
La mejor relación calor-precio del mercado español y el techo de nuestra gama económica. Calienta 15 m² en pocos minutos; a cambio, hace ruido y no tiene inercia. Análisis completo.
Placa cerámica de verdad: dura más que un hilo incandescente y no tuesta el polvo, así que el aire sale menos reseco. El equilibrio para uso diario. Análisis completo.
Tarda 15-20 minutos en arrancar, pero luego sigue soltando calor con el aparato apagado. El único formato que puedes dejar encendido durmiendo sin ruido ni luz. Análisis completo.
La opción de instalar y olvidarse: se programa por franjas horarias y solo consume para mantener la consigna. La mejor nota del sitio en calefacción fija de apoyo. Análisis completo.
Regla de partida en clima peninsular: 80-100 W por m² con aislamiento normal; sube a 110-125 W/m² en viviendas antiguas o zonas frías, y baja a 60-70 W/m² en pisos bien aislados. Un dormitorio de 12 m² → 1.000-1.200 W; un salón de 22 m² → 1.800-2.200 W. Lo desarrollamos en qué potencia necesito.
Cuánto cuesta de verdad
El consumo es potencia × tiempo, sin más. Con el precio de referencia del sitio (0,15 €/kWh) y una sesión de 2 horas al día durante 30 días:
Potencia
Coste/hora
2 h/día · 30 días
Aparato típico
500 W
0,08 €
4,50 €
Mini de escritorio o emisor pequeño
1.000 W
0,15 €
9,00 €
Baño, dormitorio pequeño
1.500 W
0,23 €
13,50 €
Cerámico de dormitorio
2.000 W
0,30 €
18,00 €
Termoventilador o aceite de salón
2.500 W
0,38 €
22,50 €
Radiador de aceite grande
Son cifras a potencia constante. Con termostato, el gasto real cae entre un 30 y un 60 % en cuanto se alcanza la temperatura de consigna: por eso un emisor programable de 1.200 W puede salir más barato al mes que un termoventilador de 2.000 W a todo o nada. Más ejemplos por estancia en cuánto consume un calefactor, y tus propios números en la calculadora.
Cuidado con la potencia contratada
Un calefactor de 2.000 W a 230 V pide 8,7 amperios. Si tu contrato es de 3,45 kW (el más habitual en pisos pequeños), ese aparato se come el 58 % de tu potencia disponible: enciende a la vez la vitrocerámica, el horno o el microondas y salta el ICP. Y no es un fallo del calefactor, sino el limitador haciendo su trabajo.
Tres salidas, por orden de coste: usa el aparato en el nivel bajo (1.000 W ≈ 4,3 A), no lo solapes con la cocina, o sube la potencia contratada a 4,6 kW. Si en cambio lo que salta es el diferencial y no el automático, el problema es otro y suele ser humedad o una fuga a tierra: lo diagnosticamos en por qué salta el diferencial con el calefactor.
Seguridad básica
Cuatro reglas que cubren la mayoría de incidentes domésticos: enchufe de pared directo y nunca regleta ni alargador enrollado (2.000 W funden conectores baratos); un metro libre por delante, sin cortinas, mantas ni ropa tendida; nada de calefactor sin protección IP dentro del baño, para eso están los modelos específicos de baño; y antivuelco obligatorio en cualquier aparato que vaya en el suelo. El protocolo completo, en seguridad con calefactores.
Ninguno consume menos a igualdad de vatios: todos convierten el 100 % de la electricidad en calor. Lo que baja la factura es el termostato y la inercia. Un emisor térmico programable de 1.200 W puede costarte menos al mes que un termoventilador de 2.000 W sin regulación, porque cicla y solo repone pérdidas.
¿Cuánto cuesta tener un calefactor encendido una hora?
A 0,15 €/kWh: 0,15 € un aparato de 1.000 W, 0,23 € uno de 1.500 W y 0,30 € uno de 2.000 W. En una sesión de 2 horas diarias durante un mes son 9, 13,50 y 18 euros respectivamente, y esas cifras suponen potencia constante: con termostato bajan entre un 30 y un 60 %.
¿Puede saltar el automático por usar un calefactor?
Sí. Un calefactor de 2.000 W consume 8,7 amperios a 230 V. Con 3,45 kW contratados se lleva el 58 % de la potencia disponible, así que basta encender la vitrocerámica o el horno a la vez para que salte el ICP. Usa el nivel de 1.000 W, no lo solapes con la cocina o sube el contrato a 4,6 kW.
¿Puedo enchufarlo a una regleta?
Mejor no: 2.000 W rozan el límite de muchas regletas domésticas y el sobrecalentamiento del conector es un riesgo real de incendio. Siempre a un enchufe de pared en buen estado, y sin alargadores enrollados sobre sí mismos.
¿Termoventilador barato o cerámico?
Si lo usarás más de 20-30 días al invierno, cerámico: la placa PTC dura más que un hilo incandescente y el aire sale menos reseco. Para un uso muy esporádico, el termoventilador de 15 € cumple. La comparación con datos está en cerámico vs termoventilador normal.