Guía de compra · Actualizado agosto 2026

Calefactor de segunda mano: qué revisar y cuándo no comprarlo

Un calefactor usado por 10 € parece un chollo hasta que recuerdas que es un aparato que mueve 2.000 W durante horas, con protecciones que no se ven y una vida útil corta. Se puede comprar bien de segunda mano, pero solo con una lista de comprobación en la mano y sabiendo qué tres tipos hay que descartar de entrada.

Las 8 comprobaciones antes de pagar

  1. Cable y clavija. Recórrelo entero con los dedos: sin cortes, sin cinta aislante, sin zonas endurecidas ni aplastadas, sin empalmes. La clavija, sin quemaduras negras en las patillas ni holgura. Un cable reparado es motivo de descarte inmediato.
  2. Rejillas. Enteras, sin barrotes doblados ni faltantes, sin plástico fundido o amarilleado alrededor de la salida de aire. El amarilleo marca sobrecalentamientos repetidos.
  3. Ruido del ventilador. Enciéndelo y escucha 30 segundos: debe ser un zumbido uniforme. Raspado, traqueteo o vibración = rodamiento tocado o pala rota, y ese es el componente que más falla.
  4. Olor. Cinco minutos encendido. Polvo tostado que baja es normal. Plástico, ozono o quemado eléctrico es un no, sin negociación (por qué).
  5. Antivuelco. La prueba clave y la que casi nadie hace. Con el aparato encendido, inclínalo unos 40°: tiene que cortar solo y volver al soltarlo. Si no corta, el aparato no es seguro y da igual lo barato que sea.
  6. Termostato y mandos. Gira el termostato de mínimo a máximo: debe oírse el clic del relé y notarse el cambio. Selectores que patinan o botones que no responden anuncian una placa a punto de irse.
  7. Placa de características. Legible, con marca, modelo, potencia y marcado CE. Si no la tiene o está arrancada, no sabes qué estás comprando.
  8. Edad, marca y repuestos. Pregunta el año de compra y si conserva el tique. Marcas conocidas mantienen repuestos, y en España el fabricante está obligado a garantizar piezas durante diez años desde el cese de fabricación; un genérico sin marca no tiene ese respaldo.

Lo que NO hay que comprar usado, nunca

TipoPor qué noAlternativa
Cualquier aparato destinado a bañoNo puedes verificar el sellado ni que el grado IP siga siendo el de fábrica. El fallo se paga con una electrocuciónNuevo y con IP declarado: calefactores de baño
Halógeno o de cuarzo con la rejilla rota o dobladaEl tubo trabaja a varios cientos de grados; la rejilla es lo único que lo separa de una cortinaDescartar. Un cerámico cerrado es más seguro
Sin marca, sin CE o sin placa legibleNo sabes si lleva termofusible ni antivuelco, y no hay a quién reclamarMarca reconocible, aunque sea de gama baja
Con la carcasa deformada o fundidaYa ha sobrecalentado al menos una vezDescartar sin más análisis
Radiador de aceite con manchas o rezumesEl aceite va sellado de fábrica y no se rellena: una fuga no tiene arregloDescartar. Y si te deshaces de él, al punto limpio
Vendedor que no te deja enchufarloLa única razón para negarse es que sepa que fallaSiguiente anuncio

La cuenta que casi nadie hace

El mercado de segunda mano de calefactores se mueve entre 5 y 20 € para termoventiladores corrientes, y entre 20 y 50 € para radiadores de aceite y torres cerámicas. El problema es el otro lado de la balanza: un termoventilador cerámico nuevo, de marca conocida, con antivuelco, termostato y protección contra sobrecalentamiento, se mueve habitualmente en la franja de 25-45 €. Es decir, la diferencia real suele ser de 15 o 20 €.

Por esos 15-20 € obtienes: tres años de garantía legal frente al vendedor (compras desde 2022, ver normativa), catorce días de desistimiento si compras online, protecciones verificadas, cero horas de uso previo y, en los modelos recientes, un consumo mejor gestionado por termostato electrónico. Un aparato usado de siete años ya ha gastado la mitad de su vida esperable y no viene con ninguna de esas cosas. La conclusión honesta: de segunda mano solo compensa cuando el precio baja mucho de la mitad de lo que cuesta uno nuevo equivalente, y aun así solo si pasa las ocho comprobaciones.

Cuándo sí es buena idea

Si lo que buscas es sobre todo gastar poco en la factura, el camino no es el usado sino el aparato adecuado a los metros que tienes: mira calefactores de bajo consumo y, antes de nada, repasa la guía de seguridad, porque todo lo que aquí se comprueba sale de ahí.

Preguntas frecuentes

¿Tiene garantía un calefactor comprado de segunda mano a un particular?

Entre particulares no rige la garantía legal de bienes de consumo: es una compraventa civil sin plazo de conformidad, así que en la práctica compras a riesgo. Si el vendedor es un profesional o una tienda de segunda mano, la ley sí obliga a dar garantía sobre bienes de segunda mano, con un plazo que puede pactarse reducido pero nunca inferior a un año. Pide siempre factura o justificante en ese caso.

¿Qué calefactores no hay que comprar nunca usados?

Tres familias. Los destinados a baño, porque no puedes verificar el estado real del sellado ni el grado IP y el fallo se paga con una electrocución. Los halógenos o de cuarzo con la rejilla protectora rota, doblada o ausente, porque el tubo alcanza temperaturas de varios cientos de grados y esa rejilla es lo único que separa el tubo de una cortina. Y cualquier aparato sin marca legible, sin marcado CE ni placa de características, porque no hay forma de saber qué protecciones lleva ni a quién reclamar.

¿Cómo compruebo un calefactor usado antes de pagarlo?

Enchúfalo delante del vendedor y dedícale cinco minutos. Comprueba que calienta en todas las posiciones, que el ventilador no raspa ni vibra, que no huele a plástico ni chisporrotea, que el termostato hace clic al girarlo y, sobre todo, que el antivuelco corta la corriente al inclinar el aparato unos 40 grados. Revisa el cable en toda su longitud, la clavija sin ennegrecer y la rejilla sin roturas ni deformaciones. Si el vendedor no te deja probarlo, no lo compres.