Sunred Artix Bright 2100
- 2.100 W · IP44
- 3 niveles
- 224 cm de alto
La seta halógena de siempre: calor instantáneo y se lleva a donde está la gente. A cambio deslumbra y ocupa 46 × 74 cm de suelo.
Ver precio en AmazonAnálisis · Actualizado agosto 2026
2.500 W de carbono con IP55 en una barra de 82 cm y 2,35 kg atornillada a la pared. Cien lux en lugar de once mil: calienta como una seta de terraza y no convierte la cena en un plató naranja.
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| Dato | Sunred Dark Wall 2500 (RD-DARK-25) |
|---|---|
| Potencia máxima | 2.500 W |
| Niveles de potencia | 3: 800 W, 1.600 W y 2.500 W |
| Tipo | Infrarrojos con tubo de carbono, acabado Rose Gold de baja luminosidad |
| Grado de protección | IP55 — protegido contra polvo y chorros de agua |
| Zona caliente | 10 m²; alcance máximo declarado, 25 m² |
| Luminosidad | 100 lux (Ultra Low Glare) |
| Termostato / programación | No; selección de nivel con arranque progresivo (soft start) |
| Mando a distancia | Sí, incluido (funciona con pilas) |
| Medidas (l × an × al) | 82 × 10 × 13 cm |
| Peso | 2,35 kg |
| Fijación | Soporte mural con inclinación regulable |
| Vida útil del emisor | Más de 10.000 horas declaradas |
| Referencia | RD-DARK-25 · EAN 8719956290930 |
| Garantía | 2 años de fabricante; 3 años de garantía legal en España |
En una terraza el aire no se puede calentar, así que ningún calefactor de exterior lo intenta. El Dark Wall emite infrarrojo desde un tubo de carbono y esa radiación se convierte en calor al chocar con la piel, la ropa, la mesa o el suelo. El termómetro no sube; la sensación térmica de quien está debajo, sí, y bastante.
Sunred declara una zona caliente de 10 m² y un alcance máximo de 25 m². En la práctica, montado a 2,2-2,4 m e inclinado hacia la mesa, cubre bien una mesa larga de seis u ocho comensales. Fuera de ese arco el efecto cae deprisa: la radiación disminuye con el cuadrado de la distancia y no hay truco que lo evite.
El carbono tarda unos segundos más que un halógeno en dar todo el calor —el emisor debe alcanzar temperatura, y el arranque progresivo lo hace todavía más suave— pero a los 20 o 30 segundos está a pleno rendimiento. A cambio, brilla apenas 100 lux frente a los 11.500 de un halógeno clásico: es la diferencia entre un resplandor tenue y un foco naranja sobre la cena. Si te interesa el fondo del asunto, lo desarrollamos en infrarrojos contra halógeno.
Y el factor que decide todo en exterior sigue siendo el viento. Una brisa sostenida arrastra la capa de aire templado pegada a la piel y hunde la sensación de calor aunque el aparato radie igual. Este aparato brilla —nunca mejor dicho— en terrazas cerradas por dos o tres lados; en una azotea despejada con viento, ni este ni ningún otro cumplen.
Con el precio de referencia del sitio, 0,15 €/kWh:
| Nivel | Consumo | Coste por hora | 3 h/día durante un mes |
|---|---|---|---|
| Bajo | 800 W | 0,12 € | 72 kWh · 10,80 € |
| Medio | 1.600 W | 0,24 € | 144 kWh · 21,60 € |
| Alto | 2.500 W | 0,38 € | 225 kWh · 33,75 € |
Esa última fila asusta más de lo que debería: nadie tiene un calefactor de terraza tres horas diarias treinta días seguidos. El escenario real son unas cuantas noches al mes, y la cuenta que importa es 1,13 € por sobremesa de tres horas a plena potencia, o 36 céntimos si te vale con el nivel bajo. Es más barato por hora que una estufa de gas y no hay que cargar bombonas. Puedes hacer tus números en la calculadora de consumo.
Cero. No hay ventilador, ni bomba, ni combustión. Es la ventaja silenciosa —literalmente— del infrarrojo frente a cualquier estufa de gas de terraza, que siempre lleva su siseo de quemador. Solo se oye el clic del relé al cambiar de nivel.
El IP55 es el punto fuerte del modelo. El primer 5 es protección total contra polvo; el segundo, resistencia a chorros de agua proyectados desde cualquier dirección. Para exterior recomendamos IP44 como mínimo, y el Dark Wall va bastante por encima: puede quedarse instalado a la intemperie todo el invierno sin desmontarlo, cosa que un IP24 de porche no permite. En primera línea de mar sigue siendo buena idea cubrirlo con funda, porque el enemigo ahí es la sal, no el agua.
El anclaje es sencillo por el peso: 2,35 kg se sujetan con dos tacos en pared de ladrillo u hormigón. Lo que hay que respetar son las distancias y la altura. Móntalo entre 2,0 y 2,4 m del suelo, inclinado hacia la zona de estar: más abajo el calor se concentra demasiado en la cabeza, más arriba se diluye. Deja al menos 50 cm libres por encima y un metro respecto a toldos, cañizos o vegetación seca: el IP55 lo protege del agua, no de un toldo tostándose.
En cuanto a la electricidad, 2.500 W son casi 11 A: línea propia si puedes, toma exterior estanca y diferencial de 30 mA obligatorio. Nada de alargaderas domésticas por el suelo del jardín. Lo repasamos en seguridad con calefactores.
El mando a distancia cambia bastante la experiencia frente a las setas de terraza sin control remoto: subes o bajas de nivel sin levantarte, que en un aparato colgado a 2,2 m es lo único razonable. El arranque progresivo evita el fogonazo de encendido y alarga la vida del emisor.
Lo que no tiene es temporizador ni termostato. En exterior el termostato no aportaría nada, pero un apagado automático a las dos horas sí evitaría más de un despiste. Y las pilas del mando: guárdalo dentro de casa, porque a la intemperie se oxida el compartimento.
Barra negra mate de 82 cm, 10 de fondo y 13 de alto, con soporte de inclinación regulable. Colgada en una pared exterior pasa por una luminaria lineal moderna, no por un aparato de bar. Con 2,35 kg no exige nada especial de la pared. El tubo de carbono está declarado para más de 10.000 horas, lo que en uso doméstico son muchísimas temporadas, y es la pieza que acabará sustituyéndose antes que la carcasa. El acabado Rose Gold del emisor no es un capricho estético: es lo que filtra la luz visible manteniendo la radiación térmica.
Para terrazas y patios con una pared donde anclarlo y una zona de estar fija, sobre todo si están expuestos a la lluvia y no quieres desmontar el aparato cada otoño. Para quien cena fuera y no soporta la luz naranja de las setas halógenas. Y para terrazas pequeñas, donde el suelo que ocupa una estufa de pie es suelo que pierdes.
Para quien alquile o no pueda taladrar la fachada. Para espacios sin pared útil en la orientación correcta. Para azoteas ventosas y abiertas, donde ningún radiante rinde. Y para quien quiera calentar un espacio grande: con 10 m² de zona caliente harían falta varias unidades.
La seta halógena de siempre: calor instantáneo y se lleva a donde está la gente. A cambio deslumbra y ocupa 46 × 74 cm de suelo.
Ver precio en AmazonLa analizamos en Sunred Artix Bright 2100. Si tu terraza tiene techo y prefieres colgar el aparato, el formato correcto es el Blumfeldt Heat Square; y para dentro de casa, la versión doméstica del mismo principio es un panel de infrarrojos de pared. El panorama completo está en calefactores de exterior, calefactores de infrarrojos y calefactores de pared.
¿No sabes cuánto te costará tenerlo encendido?
Calcular consumoEl primer dígito, 5, indica protección contra el polvo; el segundo, también 5, protección contra chorros de agua proyectados desde cualquier dirección. Es un grado muy por encima del IP44 que se pide como mínimo a un calefactor de exterior, y significa que el Dark Wall puede quedarse instalado en una terraza descubierta todo el invierno sin desmontarlo. Aun así conviene cubrirlo con una funda si vive en primera línea de mar.
Muy poco. Sunred declara 100 lux para la gama Dark, frente a los 11.500 lux de un halógeno clásico. El tubo de carbono con acabado Rose Gold emite un resplandor tenue en lugar del foco naranja habitual, así que no destroza la iluminación ambiente de una cena. A cambio, la sensación de calor tarda unos segundos más en llegar que con un halógeno, porque el emisor debe alcanzar temperatura.
A plena potencia consume 2,5 kWh por hora, unos 0,38 € a 0,15 €/kWh. Tres horas al día durante un mes serían 225 kWh y 33,75 € al máximo. En el nivel mínimo de 800 W el coste baja a 0,12 € la hora, es decir 10,80 € con ese mismo uso. Para el uso doméstico normal, una sobremesa de tres horas cuesta poco más de un euro.